Día de muertos,Se impone una reflexión.

Muertos, las plazas llenamos, agonizantes de alegría el vacío que dejaste no desaparece, las flores brillan y hoy por fin, las volverás a oler a través de nosotros. Con la imaginación desbordada caminamos deambulantes, vestidos ritualmente de lo que creemos puede ser, locos, frenéticos, esquizos entusiastas. Y reímos llorando nuestros miedos. Y callamos, callamos porque sabemos que estás aquí y que te has apoderado de nosotros, que  todos lo permitimos y no sabemos qué hacer. En el borde del abismo nos volteamos a ver, nuestros ojos en luto resplandecen de sabiduría ancestral, entonces entendemos, nuestra verdad enmudecida, solapada. Los árboles se rinden al vacío de tu negrura universal e Iztaccihuatl ahí, así, durmiendo nuestro sueño, eterna desde aquí, hermosa infinita.
Volvemos a confrontar el espacio, solitario y vacío, unas horas, unas horas nada más, eternas diminutas, hasta volver a sentir tus tibias caricias que se convertirán en brasas de medio día y así cumplir el destino.
Se encienden las velas, luz para todos nuestros muertos, que se cuentan con muchos muchos muchos ceros, filas y filas, ya también llenamos el Mictlan, Tonatiuhichan y Tlalocan, cantemos, bailemos, bebamos otra vez esta noche que al inicio y al final, ya que estamos todos aquí, se impone una reflexión.

Feliz Día de muertos.

Crédito: CNN